El distemper canino, mejor conocido como moquillo, es una enfermedad diagnosticada como mortal, pero que sí puede tratarse; con el medicamento adecuado, amor y con mucha dedicación, nuestros amigos perrunos pueden vivir muchos años con nosotros.

Hace un año que mi perra, de raza pitbull empezó a decaer. Al principio no entendíamos qué era lo que tenía, la llevamos al veterinario y nos dijeron que era depresión post celo. Pero cada día la notábamos peor. Un día nos dieron el diagnóstico, distemper canino, el famoso “moquillo”. Las esperanzas que nos daban eran nulas, que era una enfermedad mortal, que no quedaría bien, que lo recomendable era mejor sacrificarla.

Sin embargo, tras su diagnóstico, vino una incansable investigación sobre qué origina la enfermedad. De inicio, es una de las patologías infectocontagiosas virales más comunes que provocan la muerte en los perros. El moquillo afecta el sistema respiratorio, el aparato digestivo y en casos avanzados y no tratados, también llega a afectar el sistema nervioso, para poner un ejemplo, el distemper canino es a los humanos parecido a los efectos que genera el sarampión.

No hubo día que no llorara al verla tan mal… Su complexión ya no era la de un pitbull: desnutrida, tenía espasmos que la hacían abrir y cerrar su hocico de manera repetitiva, tenía fiebre y tuvo pérdida de movilidad en sus patitas. Sacrificarla no era una opción para nosotros y aunque a veces nos sentíamos egoístas, el verla cómo a pesar de su condición tan deplorable causada por el moquillo, ella luchaba y eso nos convencía de que debíamos seguir luchando junto con ella.

No desistimos y si bien, no quedó completamente recuperada y sus secuelas fueron múltiples, a un año, Sisi, cada día se recupera y se pone más fuerte. Han sido una gran cantidad de médicos visitados, medicamentos, tratamientos naturales y diversas vitaminas las que le hemos suministrado que nos han permitido que ella siga con nosotros y cada día su comportamiento sea como lo era antes del moquillo.

Hablar de distemper da para mucho, hemos vivido muchas etapas en este año y hemos aprendido a vivir con su padecimiento y, lo más importante, es que ella ha aprendido a sobrellevarlo también. Día a día lucha por seguir fuerte y a nosotros nos ha sorprendido cómo su mejoría cada vez es más notoria, por lo que, si es tu caso y tienes un perrito con esta enfermedad, no desistas, requiere de mucha atención y de mucho de tu tiempo, y si lo tienes, también de bastante dinero, pero todo esfuerzo vale la pena por ver a tu mejor amigo recuperarse. Hoy que vivo feliz con Sisi,  lo que puedo sugerir es no desistir y devolverles a través de atención y amor, un poco de tantas satisfacciones que nuestros amigos perrunos nos ofrecen día a día.

Hasta pronto.

Su amiga, Isabel Gil.